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thecomicfome:

La vida universitaria sería tan linda

Takamo cómics
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Made With Paper by rcambraia

Contempla la hermosura fascinante de la naturaleza y piensa que seguirá existiendo en todo su esplendor cuando nosotros carezcamos de ojos para verla. Ella es lo estable; el hombre, lo perecedero. Ella empieza a estar ahí cuando nosotros nos marchamos. Esto explica nuestra falsa opinión de que la vida es corta. Nuestras existencias son tan largas como las de la naturaleza, pero ella mora en lo infinito, y la eternidad jalona sus fronteras. Sus últimos hitos están situados en lo inconmensurable; los nuestros se encuentran enclavados en el umbral de la muerte. Nada hay para nosotros tras esa puerta, pero en el amplio camino que la antecede lo poseemos todo. Pretendemos mirar a través de sus entrepaños, por lo que corremos ciegamente hacia ella sin advertir los encantos de nuestra propia senda. Y al avanzar de tal suerte, pisoteamos los tallos feraces de los que salen animados brotes, arrastrados por la vana ilusión de alcanzar riberas que no existen. Por eso nuestros anhelos son propios de inmortales, mientras que de mortales son todos nuestros miedos. Sólo el sabio conoce los mojones de sus propias tierras. No, no es corta la vida, pues larga es para el que hace buen uso de ella. Y si me preguntaras, Augusto César, ¿qué hemos de hacer para no desperdiciarla?, tendría que contestarte que hemos de procurar no vivir como si hubiésemos de vivir siempre; aquí radica el secreto de la felicidad. Ya habremos adelantado mucho si obedecemos a los impulsos de nuestra propia alma, pues quien la tenga de borrego, balando errará por los derroteros de su miserable existencia, pero aquel que en ella encierre un hálito divino, el que en ella posea el menor rasgo de nobleza, ése tendrá que dedicarse a cultivarla, prestando oído atento al susurro de su discurso. La excelsitud es callada; se asusta ante los gritos. Es también parca: no repite sus palabras. ¡Feliz aquel que sepa oírla! No debemos ser sordos con ella, pero sí con aquellos que se dicen nuestros seres más queridos, pues con su buena intención siempre nos desearán el mal. Sus consejos son tanto más perjudiciales cuanto que solemos seguirlos. Desoír el entorno y escucharse a sí mismo, tal ha de ser nuestro lema, pues los caminos de la sabiduría están empedrados de soledad. — Discurso de Séneca a Nerón. Año 59 de nuestra era.